viernes, 7 de octubre de 2016

Hugo Pratt, "Viaje secreto"



“Viaje secreto”. Norma Editorial. 2009. Patrizia Zanotti y Thierry Thomas. 415 páginas!

   Un libro que nos acerca a la vida y obra del autor del Corto Maltés, donde a través de reseñas de entrevistas e investigaciones de los autores, podemos avanzar en los años y en la obra de Hugo Pratt desde sus comienzos hasta su consagración como artista reconocido en todo el mundo. Acompañado de buenísimas reproducciones y un gran formato conoceremos la obra, vida y pensamiento del sensacional dibujante italiano.

Lo que sigue es un pequeño resumen de ideas y datos que me han resultado interesantes particularmente, pero que sin duda, es un material que vale la pena adquirir y guardar en la biblioteca para poder disfrutar de él.

    “Ira por todas, es mi manera de trabajar”, Hugo Pratt.

    A propósito sobre Corto, un comentario al vuelo (…) descubrí el otro día en la película Forajidos” de Robert Siodmak, un gran éxito de 1946, la secuencia en la que Burt Lancaster (su primer papel en el cine) espera la muerte con los ojos fijos en la puerta por la que van a entrar los asesinos. Y creo reconocer en el rostro del actor, esculpido en blanco y negro por las luces y las sombras del cine de estudio, el rostro del Corto (del primer corto, del de la Balada, no el de las últimas aventuras, cunado casi se había convertido en un adolescente arquetípico…) Los mismo pómulos, la misma barbilla, figura, mezcla de dureza y vulnerabilidad…Me acordé de aquella declaración de Hugo según la cual cada generación de espectadores convive con cierto ideal físico, un modelo de belleza masculina. Para su generación fue Burt Lancaster, decía, para la anterior Gary Cooper.

   Hacia mediados de 1960 fueron años de duda e incertidumbre para Pratt. Había vuelto a Italia, después de trabajar en su primera gran obra, Wheeling, dibujaba para el Corrieri dei piccoli series muy dispares y siempre sobre guines que no había escrito él. La motivación económica era prmordial; desde luego, siempre lo había sido (Hugo, de entrada, escogió pensar como un artesano) pero a partir de ese momento nada fluye. Tras su exuberante estadía en Argentina y el año en Londres donde perfecciona su técnica de la acuarela frecuentando la Royal Academy of Watercolor, esa década la vive, en el plano profesional, como una época de crisis.
   Desde ese momento Hugo intenta definir mejor su estilo, , hacerlo más expresivo, según el mismo dice. “ Mis dibujos tienen que ser más rentables, tengo que trabajar más rápido!”. Quizá no sea conciente en ese momento, pero lo que está en juego en dicha búsqueda  es su éxito personal, tanto en el plano artístico com el económico (ambos aspectos siempre habían sido indisociables a su entender). El escritor Albero Ongaro nos da una idea de esta época en Un romanzo d’avventura.
"Tu también econtrarás tu isla del tesoro”, le dijo su padre cuando tenía 10 años que lo veía ir de acá para allá con una obra de Stevenson.
   
En la década del 60 simplemente esa isla se perdió de vista. Ese don de la facilidad que posee Hugo, gracias al cual dibuja igual que respira encargo tras encargo, terminó por revelar una dimensión nefasta: bajo esa diversidad de trabajos reina el disparate, la ausencia de compromiso profundo. Hugo no ignora que ha conseguido prolongar su despreocupada juventud más allá de los límites permitidos por la sociedad (…..) siente la necesidad de refugiarse en La isla del tesoro y en 1964 lleva a cabo una adaptación de la obra de Stevenson. Y dibuja como nunca más lo hará, como los ilustradores de antaño, con pluma, con abundancia de detalles, pero evitando siempre la trampa del estatismo gracias a los efectos del viento y del movimiento de las nubes sobre la vegetación.

   Yendo a contracorriente de ese estilo es como consigue salir de ese callejón sin salida y evadirse de un trabajo cotidiano desprovisto de sentido. En 1967 se embarca en un relato de una envergadura desconocida, tanto en su obra como en la de sus contemporáneos, La balada del mar salado. Esta novela de iniciación tiene a Hugo como único autor, a partir de entonces solo dibujará sus propios guiones…la limpidez del agua de los lagos y la transparencia del cielo transforman su dibujo. Todavía ilustrativo al comienzo, se va aligerando y acaba por responder a la voluntad que más tarde será enunciada por Hugo: un dibujo que no debe retener por demasiado tiempo la mirada, siendo el cómic antes que nada “una historia que cuenta y que el lector debe recorrer rápidamente, al ritmo del montaje escogido por el dibujante…”. Dicho objetivo se convertirá en la piedra angular de su trabajo.
(….)
   Viaje secreto nos muestra , yuxtapuestos como las partes blanca y negra del círculo del Tao, los aspectos más diametralmente opuestos del arte de Hugo. En las acuarelas, su predilección por lo diáfano, por lo etéreo, por las apariciones evanescentes; en las tintas, y especialmente en Chine di guerra, su gusto por el dibujo expresionista.

   (…..) Hugo al pasar los años, cada vez dibujaba más primeros planos, con menos detalle…Cuando un contorno era suficiente para separar una cara del cielo, cuando podía dar sentido por una parte a la piel y por la otra a la inmensidad, las arrugas desaparecían, las formas se vaciaban  y lo personajes aprovechaban la ocasión para rejuvenecer generosamente…

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